dissabte, 18 de febrer de 2012

Emilio y los detectives






Autor: Erich Kästner


Ilustraciones: Walter Trier


Editorial: Juventud




Emilio era un niño que vivía con su madre en una pequeña ciudad alemana llamada Neustadt. Su madre trabajaba de peluquera, pero no ganaba mucho dinero. La tía, el tío, la prima y la abuela de Emilio vivían en Berlín, y continuamente les estaban invitando.
La madre de Emilio decidió que su hijo fuese solo a Berlín, y que llevaría 140 marcos para dárselos a su abuela. Emilio iría en tren.



Emilio se despidió de su madre y subió al tren, en el vagón había también una señora y un hombre que dijo que se llamaba Grundeis. Emilio, para mayor seguridad, se guardó el sobre con el dinero en el bolsillo, y atravesó el  sobre con un alfiler. Entonces se quedó dormido, y cuando despertó, estaba solo en el vagón y... ¡el sobre con el dinero no estaba en su bolsillo! rápidamente, salió del vagón, y vio que el señor Grundeis, que se había puesto un sombrero de hongo, y que llevaba su dinero, bajaba del tren. Emilio fue tras el sin ser visto. Grundeis subió a un tranvía y Emilio le siguió. Cuando Grudeis bajó, Emilio hizo lo mismo. Grundeis se sentó en un bar y tomó varios cafés, mientras tanto, Emilio vio a unos treinta niños y les contó su historia. Entre los niños había uno que a Emilio le pareció muy simpático, se llamaba Gustavo; entonces, Gustavo sacó una bocina y la tocó bien fuerte. De repente, empezaron a aparecer niños, y entre los treinta que había antes y los veinte que habían llegado hace un momento ya eran cincuenta. Los niños decidieron ayudarle, entonces, Grundeis se levantó y se dirigió a un hotel. Gustavo habló con un botones del hotel y el botones, después de que Gustavo le contara la historia de Emilio le dio un traje igual al que el llevaba. Y Gustavo averiguó la habitación en la que se hospedaba Grundeis. Al día siguiente, cuando Grundeis salió del hotel, todos los niños le siguieron, hasta que Grundeis se dio cuenta de que llamaba mucho la atención con tantos niños siguiéndole, y para que dejaran de seguirle se metió en un taxi; pero los niños cogieron varios taxis (pues no cabían todos en un taxi) y siguieron al ladrón. Grundeis les vio en los taxis y bajó del suyo. Los niños bajaron y no pararon de perseguirle. Entonces, Grundeis tuvo una idea: cambiaría el dinero de Emilio por plata. Se dirigió hacia el banco, pero Emilio y sus amigos entraron con el , y cuando Grundeis iba a cambiar el dinero Emilio dijo que ese dinero era suyo y, que como prueba, los billetes tendrían el agujero de un alfiler, pero entonces Grundeis, viendo que lo habían pillado, salió disparado hacia la puerta y...


Recomendación: El libro es muy divertido e interesante, también es emocionante, y se lee bastante rápido.





    

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