dimecres, 30 de gener de 2013

Caperucita y los tres Lobos



Era un día de otoño, con mucho viento, en la ciudad de Nueva York.
Caperucita iba, como todos los días, hacia casa de su abuela cruzando Central Pacrk. En esta ocasión llevaba frutas, miel y una nueva tablet por el cumpleaños de su abuela.
La miel llamó la atención de un cerdito que vivía con sus dos hermanos y su madre. Vivían en una choza medio destruida, a la que le faltaba un trozo de tejado. Los dos hermanos mayores eran gandules y no se preocupaban por arreglarlo, pero el tercero era mucho más trabajador y listo, por lo que sabía que era importante arreglar el boquete. Si no lo hacían se mojarían con la lluvia y serían presa fácil del lobo feroz.
Puesto que la cesta de Caperucita rebosaba de alimentos, decidió seguirla para ver si se caía alguno de los frutos.
Pero el cerdito no fue el único al que la miel interesó. Un terrible lobo que espiaba a 7 cabritillos y se quería hacer pasar por su madre, también necesitaba miel para aclararse la garganta y así engañar a sus víctimas.
Y eso no es todo. El lobo de los tres cerditos divisó al cerdito pequeño lejos de la vigilancia de su madre. Pensó que era una buena ocasión para zampárselo y, una vez comido el más listo de los tres, acabaría sin problemas con sus hermanos. Así que, Caperucita Roja, que iba tan distraída por Central Parck, no se dio cuenta de que la seguían un cerdito y tres lobos hambrientos con malas intenciones:
  • el propio lobo feroz que perseguía a Caperucita y que llevaba tiempo con ganas de comérsela,
  • el lobo de los tres cerditos, dispuesto a comer grasa porcina,
  • y el lobo de los siete cabritillos, que necesitaba ansioso la miel.

Al doblar un recobeco, Caperucita se encontró de frente a todo el regimiento. Aunque en el primer momento se asustó, pronto se alió con el cerdito para confundir a los lobos.
Estos discutían sobre quién tenía derecho a elegir. Caperucita y el cerdito les explicaban que tenían que ser democráticos en el asunto y ponerse de acuerdo.
Cuando los tres lobos intentaban ponerse de acuerdo, Caperucita y el cerdito ya estaban lejos y a salvo de sus fauces.
La abuela tuvo su tablet, el cerdito compartió la miel y los frutos y Caperucita ganó un nuevo amigo.



















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