diumenge, 28 d’abril de 2013

El chef

 Jeff acababa de terminar en la universidad de derecho,aunque nunca ejercería la abogacía, su pasión era la cocina. Al terminar derecho se fue a hacer un master a Nueva York donde empezó a probar todo tipo de comidas y a cocinarlas en su casa, así fue como su sueño de ser abogado se iba transformando por el de ser chef. En Brooklin encontró un local que se traspasaba y allí  montó su restaurante. Lo llamó  ``El sueño de un chef ´´. Su eslogan era: ``Cualquier comida cualquier gusto´´. Nada más abrir empezó a llover la clientela, acudían incluso famosos, pasaron los meses hasta que acudió el primer crítico, a los pocos días apareció un reportaje en la revista Vogue titulado ``La mejor mesa de Nueva York´´. Muchas revistas hablaban de aquella magnifica comida,Jeff  se coloco entre los cinco mejores chefs a nivel mundial.




Pasaron los años y el restaurante siguió llenandose cada día pero Jeff estaba arruinandose por el afán de que todo el mundo probara su exquisita comida, en Cosmopolitan apareció  una columna en la    que se hacía  referencia a la pasión de un chef que ponía precios de McDonalds por platos gurmets. Cuando se agotó el dinero y fue insostenible mantener el restaurante Jeff regresó a Madrid. Intento dedicarse a la abogacía pero era muy infeliz. Busco trabajo en algo relacionado con su pasión,aunque fuera de camarero,lo único que encontró fue un trabajo de friegaplatos y camarero en un viejo y castizo bar de Chueca.
Manolo,el dueño del bar madrileño, era ya muy viejo y empezó a dejarse aconsejar por las sugerencias de su nuevo camarero. Empezaron a acudir al destartalado bar gente procedente de todos los barrios de Madrid,en poco tiempo en toda España.Manolo enfermó, no tenía familia y Jeff lo cuido como un verdadero hijo. En sus últimos día decidió dejarle el bar a Jeff y así es como Jeff heredo el bar Manolo.

Como ya os podéis imaginar Jeff consiguió que el bar se llenara todo los días pero el no había aprendido la lección de su quiebra neoyorquina y continuó poniendo precios bajísimos a sus platos,quería que todo el mundo probara su comida. Pero la gente  no estaba dispuesta a que volviera a desaparecer aquellas exquisitas comidas,así que cuando la gente acudía dejaba grandes propinas  gracias a estas personas Jeff consiguió enriquecerse.

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